viernes, 13 de febrero de 2015

A propósito de Llewyn Davis



Película de tarde de viernes
Retrato de un perdedor, un coleccionista de sofás ajenos. He conocido algún tipo así. Tipos que querían ser alguien por encima de casi todo. No tengo noticias de casi ninguno. Imagino que fracasaron en el intento o, tal vez, lo siguen intentando.











                               





jueves, 12 de febrero de 2015

El Orfanato






     La vemos en la noche del jueves, en familia. Nathaly dice que, después de volver a verla,  ahora no  le gusta tanto (no soporta la interpretación de Belén Rueda o no soporta a Belén Rueda. Intento recordar alguna película en la que le haya gustado y no lo consigo), Kevin dice que vaya película más mala, Erik se ríe y dice que Kevin no ha entendido la película. Kevin sostiene lo contrario. Al final Erik se escaquea y no me aclara si hoy le ha gustado igual, más, o menos que cuando hace meses la vio por primera vez en una hora de clase de español. Lo de ver El Orfanato en clase de español a mí me parece un suceso de lo más extraño.
     A mí sí que me gusta tanto o más que cuando la vi por ver primera. Me gusta tanto que envidio el buen hacer o la suerte de Juan Antonio Bayona por haber debutado en el cine con una película que a mí me gusta tanto. Teniendo clarísimo que la escuela cojonuda, la seria, la profesional era el ESCAC, me pregunto por qué no la elegí en mi huida a Barcelona. Siendo justo conmigo mismo he de alegar motivos de tiempo y presupuesto para haber errado en la elección de la escuela de cine que empezaría a materializar mis sueños de cinéfilo de provincias. Pero el caso, si me detengo a pensarlo un poco mejor, es que, tal vez, si hubiese estudiado en la escuela cojonuda, seria y profesional que, sin duda, es el ESCAC; los acontecimientos no me hubiesen llevado a poseer un Goya en la estantería de mi casa, a viajar haciendo documentales, a conocer a Nathaly… Por eso, una vez pensado mejor este asunto y volviendo a reconocer la envidia que me produce ver salir, una detrás de otra, buenas, interesantes, a veces cojonudas películas del ESCAC; me alegro enormemente del cúmulo de decisiones más o menos bien pensadas, más o menos afortunadas, que me han traído hasta este acogedor salón en el que, una noche de jueves, en familia, he vuelto a ver El Orfanato.

     Una de las, más bien pocas, cosas claras que saqué de mi no tan cojonuda, seria y profesional escuela de cine es que cuando veo una película la veo con ojos de espectador porque, entre otras cosas, salvo casos excepcionales como Ida, el lenguaje cinematográfico como tal no es brillante en la mayoría de historias fílmicas que consumimos. Por eso en estos capítulos-catálogo que van acumulando películas subjetivamente imprescindibles, más allá de sus valores estrictamente cinematográficos; evito hacer cualquier crítica o análisis que excediese de la agradable charla imaginaria que, en torno a una o dos copas y en un lugar agradable, no muy alejado de esos céntricos cines cordobeses que se extinguieron en mi ausencia; tendría lugar con alguno de los familiares o amigos íntimos que leen estas páginas virtuales.
     Como en Córdoba ya no quedan cines en el centro de la ciudad, el precio de las copas aquí es triple y la distancia enorme, me conformo con que los familiares y amigos íntimos que hayan visto El Orfanato me hagan llegar, de una manera u otra, su opinión y así, al menos, el diálogo imaginario se transforma en virtual.
   


                         



          Unos de los últimos libros que leí en 2014 fue Otra vuelta de tuerca de Henry James. La película que se basa en el libro es The Innocents (en España conocida como Suspense). Recuerdo haberla visto una tarde en al Filmoteca de Catalunya. Recuerdo también que critiqué, confío que en silencio, a Amenábar por haber copiado su argumento en Los Otros. He sostenido esta idea, por Dios espero que en silencio, durante todos estos años. Al terminar de leer Otra vuelta de tuerca, empiezo a sospechar que he sido tremendamente injusto con Amenábar. Tengo poco que argumentar en mi propia defensa: dos películas imprescindibles que transcurren en mansiones victorianas y que tienen a niños y fantasmas por protagonistas de sorprendentes finales. Aquí terminan los parecidos. Desconozco que estado de cansancio o enajenación debió conducirme una tarde, durante y a la salida de la Filmoteca de Catalunya, a afirmar estúpidamente, y espero que en silencio, que Amenábar era un copión.
     Esta semana las he vuelto a ver una detrás de la otra para poder sostener en voz alta que se trata de dos películas enormes, imprescindibles, y que Alejandro Amenábar creó una magnífica historia original. Mil perdones por todo lo que alguna vez le dije, espero, en silencio.







lunes, 9 de febrero de 2015

Ida







La vemos en la tarde del domingo, después de la noche de Goyas y antes de ir a tomar café a casa de Vitor y Lina.
Adecuación del contenido y la forma.







sábado, 7 de febrero de 2015

Paco de Lucía, la búsqueda





La vemos en la noche del viernes.
Buen documental gracias a la sinceridad de Paco de Lucía frente a la cámara.



viernes, 6 de febrero de 2015

Geografía



     Ayer, querido Matías, fue tu cumplemés 1.7. Seguro que no fue por este motivo por lo que decidiste madrugar mucho más de lo habitual, pero el caso es que a las 6.30 de la mañana ya estabas dando vueltas en el salón. Despertaste cuando mamá salía de la ducha. A ella le tocó madrugar porque tenía una reunión en Lørenskog y a mí me toco madrugar porque tú, querido Matías así lo decidiste.
     Tu rutina normal incluye un sueñecito de un par de horas a partir de las once o doce de la mañana; pero cuando, excepcionalmente, despiertas y te levantas tan temprano como hoy a partir de las diez ya sueles estar rendido. Seguro que no es por motivo de estar celebrando tu cumplemés 1.7 por lo que hoy has decidido esquivar tu rutina y no caer dormido en ninguna de las ocasiones en que, desde las diez y media más o menos, te he puesto en tu carro con la música relajante y el salón arriba y abajo de cada día.
     Cerca de las tres y media tu cuerpecito dijo basta y, sin música relajante, sin carrito, sin meneito y sin salón arriba y abajo; te quedaste dormido en el sofá mientras yo te estaba cambiando el pañal. Tan profundo era el cansancio que habías acumulado que te he tenido que vestir y subir al coche dormido. Y dormido has hecho todo el camino hasta Lørenskog. Allí hemos recogido a mamá y hemos comido una pizza con tu abuela Teresa antes de regresar a casa.





     Este capítulo se llama "Geografía" no sólo por la canción que te regalo este mes. En estas últimas semanas has empezado a hacer grandes progresos relacionados con esta extraña palabra que todavía desconoces y cuyas dos acepciones más comunes son:

  1. 1
    Ciencia que estudia y describe la superficie de la Tierra en su aspecto físico, actual y natural, o como lugar habitado por la humanidad.





  2. 2
    Conjunto de características que conforman la realidad física y humana de una zona o de un territorio.


     Tu cuerpo pesa exactamente 10.820 gramos y mide (no tan exactamente por no saber hasta que punto tenías encogido el cuello cuando te medimos en la helsestasjon) 82 cm. En tu boca ya han aparecido dos muelas superiores y en la mandíbula inferior colmillos y muelas empiezan a abrirse paso.
     Por fin, tu geografía sentimental empieza a estar clara. Aunque mamá y yo te queremos y cuidamos por igual, por fin mamá es mamá y papá es papá. A mamá es a la primera que llamas al despertar y a mí, tu papá, al último a quien le das un beso de buenas noches. En tu mapa sentimental también tus hermanos tienen su lugar propio. Sabes distinguirlos pero hay que reconocer que con un "Eiiik" los llamas a los dos.  Poco a poco las abuelas también van dibujándose en tu mapa, sus contornos y las letras que forman sus palabras algo difusos (eeeelaaa) y sus nombres todavía desconocidos.
     Tu dos palabras estrella de este mes forman una pequeña, pero muy usual, frase que a veces dices a gritos: yaaaa taaaaa.
     Como puedes ver en la fotografía de arriba con tu pose desenfadada, apoyando el codo en la estantería y rodeado de los libros que hemos conseguido hacerte entender que no puedes tocar todavía; ya has empezado a controlar el espacio interior. Te sientes cómodo en casa, tu hogar, y sabes dónde está cada cosa: tu rincón de juegos, el lugar del sofá que ocupa mamá, el que ocupo yo, tu lugar en la mesa de la cocina y en la del salón, el lugar donde se tira la basura, donde se pone el pan en la tostadora, donde se cocina, la escalera que conduce al dormitorio de tus hermanos y al nuestro, el circuito que comunica mi "oficina" con la cocina, la cocina con el salón y el salón con mi "oficina". Por  conocer, conoces hasta el cajón donde guardo los caramelos PEZ que a veces son mi mejor aliado a la hora de sentarte en el carrito para intentar hacerte dormir.
     Dominas el espacio interior, tu casa, tu hogar; corres y bailas (por Dios cómo bailas, mamá jura y jura que nunca ha visto nada igual) con la confianza de saber que esa pequeña geografía te pertenece.

     Como puedes ver en la fotografía de abajo, estamos todavía en mitad del crudo invierno escandinavo. Sin embargo, los días empiezan a alargarse y durante algunas horas el Sol hace que la temperatura, aún siendo fría, sea agradable. Cuando el tiempo, en sus dos acepciones más comunes, lo permite te sacamos a pasear o te lanzamos por la pequeña pendiente que tenemos en el jardín, en el pequeño trineo que te compramos en Suecia. Poco a poco los días se irán alargando como ahora el Sol alarga tu sombra sobre la nieve, poco a poco esta nieve dejará paso la hierba en el jardín y poco a poco también empezarás a conocer y dominar la pequeña geografía de este pueblo noruego que habitamos.




     Por todo lo que te he contado en las líneas anteriores, porque elegí esta canción para poner música a la secuencia del vídeo familiar de Barcelona que grabamos en Port Vell y quedó tan bien, y porque ojalá que el mundo que heredes se parezca más al que canta Amaya que al que nos desencanta y aterroriza en cada telediario; te regalo, querido Matías, esta canción para celebrar tu cumplemés 1.7.



                               



miércoles, 4 de febrero de 2015

La isla mínima



Película de noche de sábado esperando los Goya de la próxima semana
El espacio, Luís Aller.
la impunidad.






domingo, 1 de febrero de 2015